Archivo para julio, 2011

La búsqueda

Posted in Espiritualidad on julio 15, 2011 by Desde Abajo

Te busco desde hace siglos, escondida bajo las piedras de los templos sagrados, rascando el olor de las costras secas de sangre mancillada, escondida en la sangre de mi sexo violentado y fecundo, negada en los ojos de los niños sin futuro, abrazada al dolor de los hombres desvirtuados, hace siglos que te busco pero he olvidado tu rostro.

He buscado tanto tiempo que el recuerdo de tu mirada clara se palidece, sólo una tenue luz moribunda vive en mi memoria, sé que adoras la belleza y sencillez de vivir a la sombra de una palapa comiendo el fruto de la tierra que te purifica las manos y bailando bajo las gotas de la lluvia sagrada con el palpitante tunkul: corazón de la tierra, sé del amor con que acoges al mundo en un abrazo, sé del respeto que ofrendas a tus hermanas y hermanos aún que sean diferentes de ti. He buscado tanto tiempo y he olvidado escucharte en la voz de los pájaros, los cenotes y los montes.

Hace siglos te busco desde la idea que he creado de ti, me enamore de ti sin amarte, porque cuando me llamaste sonriente a vivir siendo tu reflejo escondí la mirada avergonzada, cuando abriste tu corazón con las palabras llamando a la verdad mi silencio mintió desdeñoso y cuando invitaste indignada a parar con el abuso permanecí sentada mientras tu caminabas, desde entonces te he buscado desde la mirada de mis ojos turbios y he olvidado tu nombre.

He buscado tu imagen en las palabras bellas, en las palabras sabias, en las palabras buenas, en las palabras fuertes y tampoco estabas, ahora sé que te encuentras en el acto de ellas, sin ruido y sin soberbia, te llaman justicia, te llaman libertad, te llaman vida, te llaman amor pero tu nombre es tan grande que no se puede pronunciar en palabra, tu rostro y tu nombre caminan y cambian, penetran y transforman…

Te he buscado tanto tiempo que he olvidado que estás siempre y nunca omnipresente pidiendo ser abrazada para vivir en todo momento tu belleza y sencillez ancestral.

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El valor de la palabra: enseñanza de nuestras abuelas y abuelos

Posted in Comunitariedad on julio 12, 2011 by Desde Abajo

Hace unos días me encontré con un amigo, que tristemente me contó que había hecho un trato verbal con un comerciante, en el que le pagaría tres mil pesos a cambio de un servicio, cuando mi amigo regreso a hacer su pago se encuentra con la sorpresa de que el monto a pagar era de diecisiete mil pesos, desde luego a favor del comerciante. Enojado le reclamó por haber roto el acuerdo, sin embargo se comprometió a cubrir la totalidad que el comerciante le exigió. En ese momento pensé ¿Qué le motivo a cumplir con algo que no había sido pactado? ¿Por qué no mejor acudir a presentar una demanda por incumplimiento de contrato? Pero olvidé que el acuerdo era verbal y que para las autoridades sino está por escrito no tiene validez ¿Cuál incumplimiento de contrato si no había nada por escrito…?

La palabra era y es muy importante en nuestra cultura, se la representa con una figura en forma de caracol o de remolino de viento surgiendo de los labios.

La palabra era y es muy importante en nuestra cultura, se la representa con una figura similar a un caracol o a un remolino de viento.

Pensando un poco más en lo sucedido, recordé que para los que somos indígenas la palabra tiene un valor importante, vale por sí misma, “dar tu palabra” decimos. Los abuelos dicen que una vez que iniciamos un camino, hay que terminarlo, aunque a la mitad del mismo nos arrepintamos, el compromiso es terminar con lo iniciado. Este valor hizo que mi amigo concluyera con el trato, el valor de la responsabilidad.  Aquella responsabilidad adquirida y no la dada.

Si este valor estuviera presente en nuestra vida diaria, ¿cómo sería nuestra sociedad? Imaginemos una sociedad en dónde todos y todas nos responsabilicemos de cumplir con nuestros compromisos, un gobierno que asuma como compromisos sus promesas de campaña, no habría necesidad de reprimir a quienes exigen los derechos si el estado además de reconocerlos los garantizara.
Cada uno y una de nosotros y nosotras, que nos relacionamos con otros y otras, que formamos parte de una sociedad adquirimos alguna responsabilidad, con nosotros mismos, con nuestra familia, con nuestra comunidad, con lo que nos rodea, pero nos hemos olvidado de esa responsabilidad, no solo de aquella que contrajimos con nuestros hermanos y hermanas, sino también con el entorno del que somos parte, con los animales y otros seres vivos con los que compartimos este espacio común que es la madre tierra.

Nuestras abuelas y abuelos comprendieron que la palabra es el espejo de nuestra existencia.

Nuestras abuelas y abuelos comprendieron que la palabra es el espejo de nuestra existencia.

Sin embargo la realidad es que este valor como muchos otros se han estado perdiendo, habrá que pensar en el tipo de sociedad que queremos y reencontrarnos con aquellos valores de nuestra cultura y que sean éstos los pilares para construir esa sociedad que buscamos para vivir en armonía.

Hombres y mujeres que defienden la vida

Posted in Complementariedad with tags on julio 1, 2011 by Desde Abajo

En la sociedad actual ser hombre o mujer se reduce a ser “sexy” (según el estereotipo televisivo), tener un cuerpo escultural, un rostro de ensueño, muslos torneados, abdomen de acero, glúteos y senos redondeados; una imagen que se “venda”, para obtener dinero, popularidad y poder, esto les permite a hombres y mujeres estar en las listas de las fiestas para “Very Important People” (VIP), y recientemente incluso es la estrategia de las campañas políticas que mejor acumulación de votos genera, es la mejor manera para ser alguien famoso o famosa en la televisión; en resumen: es el as bajo la manga del sistema actual.

 Sin duda los medios masivos de comunicación se encargan de formar, pulir y promover dicha imagen “ideal” de ser hombre o mujer. Cuanto mas se repiten los nombres y las imágenes de dichos seres perfectos, éstos se van enraizando en nuestras mentes hasta llegar a ser objetos de nuestros sueños, creemos sentirnos cobijad@s y abrazad@s por sus brazos ilusorios, nos enamoramos de artefactos inútiles que prometen la eterna juventud, totalmente esclav@s de la publicidad nos dejamos caer en sus redes como si de la narrativa apasionada de un partido de fútbol se tratase: se acerca, se deja acariciar, se deja besar y ahora solo falta votar, perdón… tirar el gol.

Hipnotizad@s ya por ese “baile” caemos en la casill, perdón… en sus brazos. Pero ¡Aguas! mientras ese trance hipnótico novelesco pasa, en la realidad cosas diferentes suceden en dos polos: por un lado despojo de la identidad, empobrecimiento de la mayoría, desigualdad, discriminación de lo diferente, imposición de los estereotipos homogeneizadores, búsqueda del poder a costa de todo, guerras en favor de la muerte y por otro lado movimientos que defienden la vida y que están hasta la madre de asesinatos de inocentes, mujeres y hombres que se humanizan, solidarizan y resisten, pueblos indígenas que luchan, con todo lo que ese termino implica, por sus comunidades, por conservar sus tradiciones y su vida, por no ser aplastados por un sistema que esta siendo cada vez mas destructivo, gente sola que busca en otras coincidencias que transformen este mundo que parece caminar sin rumbo y así darle sentido a la realidad.

Ahí hay hombres y mujeres que luchan más allá de la imagen que son populares en los medios masivos de comunicación, pero no por vender unos glúteos redondos y apetitosos, sino por ser “las piedras en el zapato del sistema”, los que ostentan el poder lo que hacen con ellos y ellas es promover su popularidad, pero no para que sean protagonistas de telenovelas o candidatos de algún partido, sino para ser perseguidos por sus ideales de justicia y por consiguiente convertirlos en los violentos, los irreverentes, los criminales… y perseguirlos, acosarlos, torturarlos y matarlos. Varios de los 40 mil muertos o “daños colaterales” de la actual guerra de Calderón son parte de estos hombres y mujeres que luchan por mejores salarios, por darle de comer a su familia, por reclamar que están hartos de tanta muerte, por exigir que la vida sea respetada, por defender la naturaleza, su cultura, su cosmovisión.

Actualmente ser hombre o mujer que defiende la vida y no la imagen significa un crimen para quienes defienden el sistema de muerte que nos rige actualmente, donde las personas son vistas como objetos desechables o como soldaditos de plomo propiedad de los que juegan a ser dioses, pero de eso estamos hart@s pues somos personas que reflexionamos, sentimos, vivimos y nos dolemos y queremos decir que estamos vivos y que queremos seguir luchando por la vida como mujeres y hombres dignos y dignas.

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