Luchar por la vida o permitir la muerte

“La situación del país ya no es una cuestión de izquierdas o derechas,

esto ha rebasado las ideologías, ahora se trata de defender la vida”

J. Sicilia.

Desde que las primeras células nacieron sobre la faz de esta tierra encontraron la manera de reproducirse para preservarse,  luego las múltiples estrategias que los seres vivos han encontrado para sobrevivir, para reproducirse, para adaptarse, para no morir, esa ha sido la lucha decisiva en la historia del mundo, ya no hablemos de civilizaciones ni culturas, la historia de este planeta ha girado en torno a mantener la vida.

Eso significa que en cada ser vivo hay algo, un “no sé qué”,  que nos entusiasma a mantenernos aquí, sin importar la situación económica mundial, el calentamiento global o si estamos en la cuarta guerra mundial. No importa nada cuando de mantenernos aquí se trata, se lucha -y la palabra no queda corta- para que nosotros de manera individual, en nuestra familia sanguínea o la no sanguínea, en nuestro pueblo e incluso en nuestra especie no nos quedemos fuera de la “selección natural”, pero quizá  en nosotros los seres humanos ese impulso interior por vivir ha sido aun más fuerte que en cualquier otro ser vivo en el tiempo que llevamos sobre la tierra, tan es así que hemos llegado a ser la especie dominante del planeta.

Esta parece ser una premisa incuestionable, sin embargo, es falsa o al menos lo es ahora, los seres humanos quizá estamos perdiendo ese impulso, pues nadie que quiera vida atenta contra ella o se queda sin hacer nada por defenderla.  Y al parecer es en esta condición en la que nos encontramos, la contaminación ambiental no es una amenaza externa, nosotros la provocamos, las guerras no son una amenaza externa, nosotros las provocamos, el hambre no es una amenaza externa, nosotros la provocamos, la desigualdad no lo es, la pobreza no lo es, la violencia no lo es, nosotros provocamos todo esto.

Así estamos hoy en el mundo, en el país, en nuestros lugares donde el caminar no se detiene, estamos siendo quizá quienes destruyen la vida o quienes observan cómo se destruye.

Acaso somos quienes con sentimiento de impotencia se duelen de la muerte que ronda campante nuestros lares, o quizá, solo quizá somos quienes en la oscuridad luchan- y la palabra no queda corta- por mantener la vida, porque a pesar de todo, la vida lucha, ya  no los seres humanos sino la vida por si misma lucha por mantenerse. ¿Nosotros que le diremos? Nosotros los guardianes, los hombres y mujeres de maíz ¿Qué responderemos cuando la vida nueva nos pregunte por la vida buena?

Estamos a punto de responder y de repente levantamos la mirada y podemos observar que aun muy pocos, es cierto, pero aun hay quienes luchan contra la muerte, ahí tenemos la Caravana por la Paz con Justicia y Dignidad, ahí están los compañeros Zapatistas, ahí están los hombres y mujeres organizad@s para defender la vida, ya no para defender un partido político, no para defender una izquierda o una derecha, una ideología u otra, sino la vida. Ahora se trata de elegir entre permitir la muerte provocada por quienes con ambición asesina, ostentan el poder, dirigen empresas y mantienen sistemas que requieren de sangre para poder mantenerse u organizarnos para resistir, para luchar, para rebelarnos por mantener la vida y denunciar y condenar a  quienes tienen la muerte por bandera.

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