Revisando nuestro caminar

Compañeras y compañeros de los ejidos del poniente de Bacalar Quintana Roo y de las comunidades de Hopelchen Campeche, nos dimos cita al llamado del caracol de nuestra idenetidad, en la Escuela de Agricultura Orgánica “U Yiits ka’an” de la comunidad de Maní Yucatán el sábado 5 de diciembre de 2009; la finalidad de este encuentro fue la conclusión de los cursos de la Universidad Campesina Indígena (UCI) que hemos venido construyendo entre todos en el transcurso del pasado año.


Iniciamos con el espíritu ritual de nuestros abuelos y abuelas que nos fueron guiando a construir nuestro altar y desarrollar en su entorno todas las actividades de los dos días programados de nuestro cierre; con palmeras del lugar, flores, hojas, semillas, maíz, frutos, libros, artesanías en madera, medicinas hechas con hierbas, velas, saka’ y trocitos de nuestras almas, vestimos a nuestra madre tierra; con esta elegancia festiva y ritual, el abuelo j-Men se encargó de invocar con solemnidad a los J-Yuum que sostienen el mundo; seguros por nuestra fe de la presencia de JunabK’uj y nuestros Yum, tomamos el saka’ que había sido ofrecido a nuestros abuelos y abuelas más antiguas; con esta fortaleza espiritual iniciamos los trabajos con la descripción del programa.

Nuestros hermanos que participantes en el curso de la UCI presentaron los frutos de su aprendizaje y enseñanza como fueron, un folleto sobre los derechos indígenas que contiene el artículo dos constitucional en lengua Maya y español, las carpetas del trabajos de  los niños que estan aprendiendo a escribir y leer en lengua maya, un libro sobre la fundación de la comunidad de “La Buena Fe”, micro dosis de medicina herbolaria, artesanía en madera, un periódico mural, plantas que se cultivan en viveros, una lotería maya y otras cosas más, todo en un ambiente festivo.

Después del almuerzo, nos trasladamos  al municipio de Maní; en el interior del Cenote xkabach’en, nos contaron el mito de la “konja’xnuuk”; reflexionamos sobre esta profecía que nos previene sobre la escasez del agua y las dificultades que implica. Nos trasladamos luego al convento y sentados en el piso de la explanada nos explicaron el auto de fe de Fray Diego de Landa; es quizá la expresión mas grotesca conocida del etnocidio ejercido por los líderes cristianos de ese tiempo en nuestra tierra maya.

Entrada la noche intentamos cantar y declamar poesías, luego vimos una selección de fotografías del “Encuentro anual de Teología India” que se realizó en Chiapas; el cansancio nos venció y fuimos a las hamacas sin la claridad de lo que intentamos hacer en esta última actividad.

Recibimos la nueva mañana con una reflexión amplia sobre una selección de frases que se construyeron a lo largo de las sesiones de la UCI; la intención fue revisar lo que hemos aprendido o compartido con nuestros compañeros y compañeras y las implicaciones prácticas; la participación fue muy nutrida, cada una o uno que tomaba la palabra enseñaba un rostro lleno de mensajes e imágenes de dolor, de coraje, de desilusión, de indignación; pero también de fe y esperanza de hacer nacer el otro mundo posible, si nos buscamos, nos encontramos y juntos brincamos los cercos del capitalismo neoliberal y uniformista.

El siguiente momento fue de nuestro árbol cultural dibujado en una tela; estaba seco, enfermo, lleno de hormigones, con huellas de haber sufrido el impacto de los herbicidas,  de la sequía, de los taladores de monte, de las tuzas, y amenazado por la maleza que lo hace desaparecer cada vez más. Sin embargo, apareció como un rayo de esperanza, vida de algunas de sus raíces, algunos hombres y mujeres que lo limpian de la maleza y basura, que ahuyenta los hormigones, tuzas y todo lo que lo pone en peligro y echándole agua para que pueda tener retoño. Este símil entre árbol y cultura nos enseña y recuerda lo que tenemos que hacer para recuperar nuestros valores culturales como la lengua maya, nuestros ritos, mitos y sobre todo nuestra autonomía y autodeterminación como pueblo maya.

El siguiente momento fue para hacer entrega a cada uno de los participantes un páwo’ simbólico que contenía libros y una estatuilla de Ixch’el, como reconocimiento de su aporte, fue muy emotivo, ya que pudimos constatar como nos recordó Bea en una ocasión, que la educación en las comunidades mayas debe ser a partir de las potencialidades y no de las carencias como ha hecho el sistema educativo nacional.

Con esta actividad que humedeció nuestros ojos y llenó de emoción nuestros corazones retornamos a nuestros lugares de origen, llenos de esperanzas en las nuevas oportunidades que nuestros Yuum y Junabk’uj nos ha preparado.

Una respuesta to “Revisando nuestro caminar”

  1. Hermanos y hermanas,
    Gracias por compartir este momento tan significativo en la construcción de la comunidad UCI. Los frutos y los sueños que se van abonando con su trabajo e imaginación seguro contribuirán a seguir haciendo crecer la selva nuestra, la de nuestra cultura que es milpa y es monte, espacio de posibilidades, y de diversidad.
    Un abrazo fuerte desde la nostalgia académica que celebra los aprendizajes suyos, y algunas veredas recién descubiertas en los árboles dormidos que son los libros.

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